sábado, 29 de octubre de 2016

10 Emperadores de Roma. Augusto y Claudio.



Vamos a realizar unas breves biografías de los emperadores romanos más destacados. Vamos a empezar por los dos primeros, Augusto y Claudio.



Augusto, (27 a.C. -14)

Astucia es la virtud que mejor define al, quizás, mayor estadista de la historia de Roma. Este joven que al principio se llamó Cayo Octavio, cuando solamente era el sobrino de César; después, Cayo Julio César Octaviano –cuando supo que el dictador romano lo había adoptado y había nombrado sucesor–; y, por fin, Augusto –nombre honorífico que aceptó del Senado de Roma–, venció donde su tío fracasó: consiguió que tanto el pueblo como el Senado romano se pusieran a sus pies.



Cuando en el año 44 a.C. le llegó la noticia de la muerte de Julio César, Octaviano agrupó en torno suyo a los que se habían mantenido fieles a su tío y obtuvo del Senado el mando militar.

Junto a Marco Antonio y al general Lépido, formó un triunvirato que venció al final a los asesinos de su tio. El hijo adoptivo de Cesar se cuidó de esconder su ambición de poder con el pretexto de tomar venganza por la muerte del dictador. Pero poco después, Octaviano forzó a Lépido a que renunciara, despues combatió a Marco Antonio y le dio el golpe de gracia el año 31 a.C., en la celebre batalla de Accio. Con solamente 30 años, ya era dueño de toda la herencia de su tio, Julio César.



Aprendió de la experiencia vivida por su tío y no quiso el título de rey ni el de dictador, mal vistos en Roma, se "conformó" con convertirse en Princeps (príncipe), Primus inter pares (el primero entre iguales), pero eso si, ostentando todo el poder.

Supo integrar las estructuras republicanas en la  administración imperial, aunque situandose por encima de ellas, dominando así la vida política sobre la totalidad de los territorios del imperio. Augusto arrebató de facto sus poderes a la vieja aristocracia del senado, pero sus miembros no se opusieron porque acabó con las guerras civiles sin poner en peligro ni a los ciudadanos ni a las instituciones romanas.

El 16 de enero del año 27 llevó a cabo una de sus mejores acciones políticas, cuando devolvió sus poderes al Senado, proclamó la restauración de la República y anunció que se retiraba. No tenía más de 35 años y el único título que había aceptado era el de princeps, peroro los senadores sabían perfectamente que sin las tropas de Octavio la frágil paz romana estaría amenazada. Así que su única respuesta posible fue renunciar, pedirle que aceptara de nuevo todos sus poderes y le dieron el sobrenombre de “Augusto” .

Fiel a la astucia que le caracterizaba, siguió mostrándose discreto. Pero Augusto renunció a cualquier señal externa de poder totalitario: y todo porque quizás no había olvidado el destino de César por haber menospreciado a la aristocracia senatorial.

Su prudente política consiguió rápidamente y para beneficio de todos frutos económicos y culturales. No hizó concesiones al lujo, era sobrio, puntual y un trabajador incansable. Durante toda su vida tuvo una salud muy delicada, pero en la batalla dio siempre muestras de ser el más fuerte y valeroso.

Pronto renunció a la guerra y se conformó con reforzar los confines del Imperio, consiguiendo así la famosa pax romana

Como durante toda su vida tuvo miedo de los atentados, debido a lo que le pasó a su tio, creó el cuerpo de pretorianos, o guardia personal del emperador. Al final murió de muerte natural a los 77 años de edad y a los 43 años de reinado.


Claudio, (41-54)


La Historia nos cuenta que cuando los pretorianos asesinaron a Calígula, encontraron a su tío Claudio temblando tras una cortina. Y no sólo no le mataron, sino que decidieron hacerle emperador. Contando despues además con la aprobación del Senado.


Seguramente, la razón principal para perdonarle la vida y darle el mando del imperio fue por que lo consideraban incapaz e inofensivo, podría ser una marioneta fácil de manejar en sus manos. Motivo este por el que había conseguido sobrevivir al reinado de terror de Calígula.

Al emperador Claudio le definian como cretino y además no le acompañaba el físico: cojeaba como secuela de una parálisis infantil, tartamudeaba desde pequeño. Su abuelastro, Augusto, y su sucesor, Tiberio, se avergonzaban de él y por eso le mantuvieron alejado de la vida pública.

A fuerza de hacerse el idiota, fue el único de la familia imperial que se salvó. Estando siempre en un segundo plano, Claudio disponía de todo el tiempo para leer, investigar y escribir algunos libros sobre historia romana, etrusca y cartaginesa y su autobiografía. Dominaba el griego y poseía grandes conocimientos en geometría y medicina.

Cuando el 24 de enero del año 41 mataron a Calígula, el, Claudio, con 50 años, era el único descendiente varón, adulto y vivo de la poderosa familia Julio-Claudia.

Para sorpresa de casi todos, el ratón de biblioteca se reveló como un extraordinario estadista. Reanudó con éxito la política de Augusto, se reconcilió con el Senado, indultando a muchos senadores que habían sido condenados por Calígula y además les hizo participar en sus decisiones.

Solucionó una larguísima disputa entre griegos y judíos en Alejandría, conquistó Britania y la actual Mauritania y aseguró la frontera en el Danubio. Emprendió obras de ingeniería como la desecación del lago Fucino. Donde organizó, como último espectáculo para los romanos, una batalla naval entre dos flotas de 20.000 condenados a muerte.

Sin embargo, el intelectual Claudio no vio de dónde venía el auténtico peligro para su autoridad: de las mujeres, que fueron su perdición. Mesalina le fue siempre infiel y además hizo ostentación de ello, hasta el punto de llegar a  humillarle celebrando una especie de boda con su amante Silio.

Al infeliz y a Mesalina les mataron. Al año siguiente, Claudio se casó por quinta vez, en esta ocasión con su sobrina Agripina, y adoptó al hijo de ésta, Lucio Domitio Ahenobarbo, sellando así su destino. Ya que Agripina sólo tenía un objetivo: que su hijo llegará a emperador.

Claudio murió la noche del 13 de octubre del año 54, tras ingerir un plato de setas. Agripina alcanzó su única meta, cuando su hijo se convirtió en el emperador que la posteridad conocería como Nerón.
Imágenes sacadas de Wikipedia.

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